Hice un voluntariado a San Miguel de Tucuman en julio y agosto del 2018.

Yo lo he vivido como una experiencia única y he tenido la suerte de hacerlo estando jubilada (tengo 66 años),  así que pude estarme dos meses.  En el primer mes tomé conciencia de lo que estaba viviendo realmente y ya en el segundo mes disfruté 100% de la experiencia de estar con esas niñas y niños pequeños tan hermosos. San Miguel de Tucuman es un pueblo pequeño, es una comunidad afectada por la droga así que toda la ayuda es bienvenida para revertir la situación.
Muchos niños  no tienen una familia común, pues sus padres no pueden hacerse cargo de ellos,pero no les falta de nada, gracias a la Fundación COMPARTE van limpios, comen cada día y asisten al  colegio. Actualmente funcionan 7 hogares gracias a las madres voluntarias que están día a día cocinando para ellos en el hogar llamado ARCOIRIS.
Nosotros como voluntarios hacemos tareas que ellos no pueden hacer por falta de tiempo como por ejemplo la limpieza de armarios, ordenar y clasificar libros, además de cocinar y acompañar a los niños en la comida.
Gracias a este voluntariado, he conocido una manera diferente de vivir la vida diaria, dándole valor a los pocos recursos que ellos tienen.
Carmen.
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