NOEMÍ

MARTÍNEZ

Ella es Noemí Martínez y ha aprovechado al máximo su estancia en Argentina para cumplir con  aquello que siempre ha querido: Hacer un voluntariado internacional con niñas y niños pequeños. 

 Noemí hizo su voluntariado en la Asociación Crecer Juntos de Tucumán (Argentina) el mes de agosto del 2019. El  Grupo Maldonado empezó a colaborar en verano de 2018 con la Fundación Comparte a través del apadrinamiento.

Noemí ha comprobado en primera persona el cariño que reina en la Asociación Crecer Juntos.


1. ¿Qué has aprendido a través de esta pasantía? ¿Puedes resumir o enumerar las tareas que has desempeñado, y cuáles son las que más te han gustado?

He aprendido y entendido la necesidad absoluta de compartir, ayudar, motivar, emocionar, empatizar, dar mucho cariño y dar fuerzas para creer que se puede, y muy especialmente ¡creciendo juntos!

También he eliminado de mi vida el concepto “egoísmo”, el quejarse por NADA, el valorar, y no quejarme nunca más de la salud y la vida tengo.

Las tareas desarrolladas han sido muy intensas puesto que nuestra estancia de 10 días lo requería para poder así tener una idea general y real de todo lo que se está haciendo por y para la educación de los niños y niñas que viven en situaciones educacionales y sociales muy duras.

– Visita cada mañana a los diferentes hogares, un total de 7, de Crecer Juntos. En ellos colaboraba con actividades lúdicas y docentes, según sus necesidades, sus edades y número de niños/as (máximo de 25-28 niños/as por hogar). Así, he contado cuentos con marionetas, hecho puzzles, cantado, pintado, jugado a plastilina…, así como juegos en el exterior si el hogar disponía de espacio para ello.

– Colaboración durante la comida, repartiendo, al mismo tiempo que hacíamos porque cumplieran lo hábitos ya enseñados por las mamas cuidadoras de higiene y conducta: lavarse las manos, no levantarse de la mesa mientras esperan a ser servidos, dar las gracias o pedir repetir con un “por favor”, recoger la silla a su marcha a la escuela, etc.

– Dar clases particulares al mediodía – tarde, tras la comida a aquellos niños que iban a la escuela durante la mañana y que estaban interesados en reforzar sus materias impartidas, incluida inglés, en mi caso.

– Colaborar en la repartición de la Verdura, que se realiza una vez por semana, o en distribuir y ordenar la entrega de alimentos.

– Colaborar en actividades puntuales que se fueran aconteciendo durante la semana, como el caso de la realización de un taller de música con el fin de captar así más niños/as e inculcarles así los valores de la música, que son muchos. Actualmente, tienen un grupo creado llamado la Chocobanda que fueron los que presentaron sus resultados al resto de los niños/as presentes.

– Como profesora de fitness que he sido durante muchos años, me ofrecí e impartí clases de gimnasia para las mamas cuidadoras de los hogares. Lo necesitan, están los 7 días de la semana y las 24h dedicadas a los demás, sin descanso. Necesitan dedicarse un tiempo de deporte y descarga física, mental y emocional y es lo que intenté trasladarles. Participaron pocas porque estuve poco tiempo y porque su día a día les hace tener que cambiar de planes muy regularmente, pero con paciencia y perseverancia se puede conseguir una continuidad necesaria para ellas. Las pocas que lo practicaron, lo vieron muy claro.

– Participación-reunión-charlas con todos/as los implicados/as en Crecer juntos: responsable de comunicación, directora, coordinadora, mamas cuidadoras, colaboradores por zonas según su tiempo. En todas las reuniones, tratábamos de opinar y asesorar con el fin de mejorar su día a día.

– Participación-filmación en las entrevistas realizadas por el responsable de comunicación.

De todas las tareas, el momento que más me ha gustado es nuestro rato con los niños/as de cada uno de los hogares, en donde incluyo los momentos de clases particulares donde ya podías “adentrar” más profundamente en cada uno de ellos.

2. ¿Estás satisfecho con la experiencia? ¿Era lo que esperabas? ¿Qué ha ido bien, qué podría haber ido mejor?

Estoy muy satisfecha con la experiencia, de verdad que no tengo palabras, aún reconociendo que los primeros días la realidad y algunos sucesos acontecidos me impactaron e incluso me asustaron. Venimos de una vida muy acomodada y distinta si lo comparamos con lo que ellos tienen y viven a diario, que realmente es para vivirla porque sólo así puedes sentir, entender, ayudar y valorar.
Yo realmente no esperaba nada… sólo venía a ayudar en lo que estuviera en mi mano y en todo lo que necesitaran. Pero desde luego, lo que no esperaba era que ellos me dieran tanto a mi… increíble.

¿Qué ha ido bien?
Pues lo que ha ido y muy bien ha sido la sinergia con todas las personas involucradas en la organización, desde las madres cuidadoras, hasta los cargos responsables, y por supuestos los niños/as. Nos reciben muy bien, para ellos es como una entrada de “aire” para ver que hay mucho más y que se puede. Y sin dudarlo nos cuidamos mutuamente y eso hace que crezcamos juntos.

¿Qué podía haber ido mejor?
Una mayor planificación en las tareas del día a día, para quizás poder abarcado más y ser más “productivos”. Pero entiendo que con su situación diaria no es fácil establecer un orden ni un calendario, lo que no quiere decir que no se pueda hacer. Todo lo contrario, se debería hacer pero poco a poco y con perseverancia y priorizando lo que se estima sea lo más necesario.

3. ¿Te gustaría seguir colaborando con Comparte cuando te vayas? ¿Cómo piensas que puedes seguir ayudándonos?

Por supuesto que me gustaría seguir colaborando, de hecho tengo muy claro que ampliaré mi colaboración. Actualmente participo como socia de la Fundación Comparte, pero ahora sé y confirmo que apadrinaré. El apadrinamiento, con su situación, es muy esencial para ellos. Es una manera muy grata a la vez que transparente de ver cómo evolucionan en su educación y valores. Sin ningún lugar a dudas lo necesitan.

También colaboraré en la difusión de la Fundación para poder conseguir más socios/as y/o padrinos/as, además de voluntarios/as viajeros/as.

4. ¿Esta experiencia cambió tus metas para el futuro y, en caso afirmativo, en qué aspectos?

En mis metas para el futuro siempre estuvo la idea de ayudar a los demás, porque me fascinan las personas, porque de todas y cada una de ellas se aprende mucho y sumamos mucho si hay transparencia, motivación y empatía. Ya hay una parte de mi vida que lo hace, en mi trabajo y con mis hijos, pero ahora, con esta experiencia, en mis metas incluiré el ayudar a muchas más personas, además de las cercanas, haciendo todo lo que esté en mi mano de forma participativa, ya sea cruzando el charco, o desde donde quiera que esté.

5. Le recomendarías esta experiencia a un amigo? ¿Por qué?

Todo el mundo debería tener esta experiencia, nadie debería dar la espalda a esta realidad, porque sin duda te haces mejor persona y valoras las cosas verdaderamente importantes de la vida, la tuya y la de los demás. Y ello hace que quieras dar, ofrecer, ayudar, amar todavía más. Y de repente: el egoísmo desaparece sin más, y la generosidad se incrementa sin fingirla… queriéndola.

6. ¿Qué te ha aportado esta experiencia personal y profesionalmente?

Esta experiencia no ha dejado de aportarme en todos lo sentidos. En lo personal, por valorar todo lo que tengo y cómo he de cuidarlo, mimarlo, más de lo que ya hiciera, y sobretodo inculcarlo para que me sigan.

Y en lo profesional para difundir a las empresas la necesidad de poder colaborar de forma corporativa y hacerles así ver que entre todos podemos si queremos, que entre todos crecemos. El significado y valores de una fundación puede enriquecer y hacer crecer a una empresa en aspectos sostenibles y sociales, aspectos que en la actualidad tanto les preocupan. Por tanto, difundir una política de RSC (Responsabilidad Social Corporativa) en las empresas es sin duda una acción sumamente interesante y gratificante y en la que todos saldrían ganando.

9. ¿Qué opinas del alojamiento, comida, transporte?

Teniendo en cuenta la situación en la que viven, encuentro que cuidan muchísimo al voluntariado desde que llega hasta que se marcha.

10. ¿Qué te llevas de esta experiencia?

Me lo llevo todo: amor, cariño, abrazos, ilusión, tristeza, esperanza, impotencia, motivación, desesperación… un conjunto de sentimientos que repito, sólo te lo puedes llevar si lo vives.

12. ¿Qué crees que has dejado?.

He dejado a gente con más ilusión y más ganas de seguir recibiendo voluntarios/as viajeros/as para poder seguir “Creciendo juntos”, así como apadrinamientos. He dejado personas que van abriendo un camino que sin lugar a dudas desean que ese camino, cada vez sea más recto.

13. ¿Puedes resumir en una frase la experiencia vivida?

Porque una experiencia vale más que mil palabras…

Estoy asomabrada por la capacidad que tienen para irradiar alegría y felicidad pese a todo lo que viven cada día. Es admirable. Lo dan absolutamente todo a los niños sin descanso y así lo hemos percibido los voluntarios viajeros. 

He aprendido y entendido la necesidad absoluta de compartir, ayudar, motivar, emocionar, empatizar, dar mucho cariño y dar fuerzas para creer que se puede. Ha sido una experiencia vital increíble.

Noemí Martínez

conoce más sobre crecer juntos

La Asociación Crecer Juntos está en Tucumán, Argentina.

En el año 1993, 49 madres decidieron hacer frente al hambre de sus hijos y crearon la asociación Crecer Juntos. Atienden a los niños en sus propias casas a las que llaman “Hogares Centros”.

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